Sharenting

Sharenting, piensa antes de compartir la vida de tus hijos en redes sociales

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Poner fotos o vídeos en nuestras redes sociales de nuestros hijos en unas vacaciones o en Navidad se ha convertido en una práctica habitual. Costumbre que ha ido creciendo estos últimos años y se ha bautizado como sharenting. Una práctica inocente que sin darnos cuenta nos puede traer muchos problemas.

Los padres, sin mala intención por supuesto, con esta tendencia de publicar en nuestras redes sociales….. la ecografía, el bautizo, los cumples, la comunión o las fiestas varias. Parece que ya no basta con el álbum de fotografías familiar o con guardarlas en nuestro móvil, o sencillamente hacerlas llegar a nuestros seres queridos en un circuito más íntimo.

Está claro que para muchos padres y madres o la inmensa mayoría, cualquier momento de la vida de sus hijos es especial y les encanta que lo conozca todo cristo. Pero, por favor….hay que tener cuidado con esta sobreexposición de nuestros hijos que en su mayoría se produce sin permiso explícito por parte del niño. Esto puede conllevar peligros para el menor como el ciberacoso, robo de datos, el grooming, la suplantación de identidad y un muchos posibles delitos relacionados con Internet.

Uno de los graves peligros es el grooming que según transmite la Agencia de Protección de Datos se da cuando un adulto, a través de las redes sociales u otros servicios de Internet, oculta su identidad, generalmente haciéndose pasar por un menor, con el objetivo de ganarse la confianza de otro menor. En ocasiones, el adulto accede a la información personal del menor sobre sus gustos, hábitos y aficiones, que utiliza para ganarse su amistad y confianza.

¿Quienes comparten las fotos?

Existen varios estudios realizados, que citan que quienes comparten en su mayoría fotos de los hijos son mujeres de entre los 24 y 44 años, por este mismo orden, madres, seguidas de padres, tías, abuelas y abuelos. La mayoría de estas fotos que se comparten pertenecen a niños con menos de dos años, etapa que coincide con la aparición de las llamadas primeras veces: primeras risas, primeros pasos, gateos o los primeros balbuceos.

El problema más importante es la privacidad de los datos y la seguridad de la información. Actualmente, más del 45% de los padres con Facebook permiten que sus amigos vean las publicaciones de sus hijos, un 20% más dejan que las vean amigos de amigos y un 8% tienen sus perfiles totalmente públicos.


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Las tres categorías de padres

Podría decirse que existen tres categorías de padres en las redes sociales:

  • Los orgullosos
  • Los protectores
  • Los irritados

Los primeros son aquellos a quienes les encantaría que sus contactos de Facebook lo supieran todo sobre sus hijos. Y se encargan de hacerlo publicando cada foto y anécdota a través de la red social.

Los segundos, son los protectores de la privacidad, no menos orgullosos de sus hijos pero mucho más cautelosos a la hora de publicar imágenes en las que aparecen los menores.

Y por otra parte, hay muchas personas están irritadas y hartas del «sharenting». Sus muros de Facebook están repletos de fotos de los hijos de sus amigos y familiares. Y ya tienen bastante con eso.

foto pixabay

La huella digital de nuestros hijos

Antes de los primeros 6 meses de vida, muchos niños ya tienen presencia en Internet y se calcula que en los primeros 5 años de vida sus padres pueden llegar a colgar unas 1000 fotografías. Los padres cuando los niños son pequeños no piden permiso a los hijos para compartir esas fotografías o vídeos de su infancia. Lo que hay que tener presente, es que todo ese material va construyendo la huella digital de los hijos y puede que cuando sean adolescentes no estén de acuerdo con esta práctica actual. Incluso ya hay casos de adolescentes que han llegado a denunciar a sus padres porque consideran que estas fotografías han podido dañar su reputación.

La imagen de cualquier persona, sea adulto o menor, se considera un dato de carácter personal, puesto que permite identificarle. El artículo 3 de la Ley de Protección de Datos lo recoge como un dato protegido y sometido a las regulaciones que la desarrollan. También la Ley de Protección Civil de Derecho al Honor, la Intimidad personal y familiar y a la propia imagen establece que es irrenunciable, inalienable e imprescriptible.

En el caso de los menores, como tutores legales padres y madres corresponde la función de velar por este derecho. El artículo 4 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil señala que incluso si consta el consentimiento del menor o de sus representantes legales, el menoscabo de su honra y reputación por la utilización de su imagen en medios de comunicación puede ser objeto de actuación del Ministerio Fiscal.

¿Que peligro corre el sharenting?

Según la varias encuestas, este fenómeno llamado sharenting está ampliamente propagado en la sociedad. “De hecho, más de la mitad de las madres y un tercio de los padres discuten la salud y crianza de sus hijos en los medios sociales”. “Cuando los niños tienen la edad suficiente para usar los medios sociales por sí mismos, muchos ya tienen una identidad digital que hemos comentada creada para ellos por sus padres”.

Los temas más comunes son cómo hacer dormir a los niños (28%), consejos de nutrición y la alimentación (26%), disciplina (19%), guardería / preescolar (17%) y los problemas de conducta (13%), según datos de las encuestas. Casi el 70 por ciento de los padres dijeron que usan las redes sociales para obtener consejos de otros padres más experimentados y el 62% dijo que les ayudó a preocuparse menos.

El gran problema vienes cuando alguien realice una búsqueda en Internet con el nombre de nuestro hijo, ahora o dentro de 20 años, le irá apareciendo lo que nosotros hemos ido colgando. Todo se habrá ido construyendo sobre su reputación digital como por ejemplo si dormía o comía mal de pequeño o si tuvo algún problema en su adolescencia de comportamiento o académico entre otras muchas cosas.

Algunas fotografías le pueden hasta perjudicar en su entorno social, educativo y en un futuro laboral. Además aunque los padres comparten estas fotografías sin querer perjudicar en ningún momento a sus hijos, a larga pueden significar un problema. Incluso le pueden llevar a sufrir situaciones de ciberacoso, bullying e incluso de grooming o de acoso de pederastas.

Los fraudes

Más allá de la ética, la información que los padres comparten en las redes sociales sobre sus hijos puede implicar riesgos de seguridad. Según los servicios financieros, el «sharenting» es una puerta para los fraudes en internet. Muchos padres están comprometiendo la seguridad financiera futura de sus hijos (y la suya propia) al compartir sin medida datos de los menores en la red.

De hecho, se calcula que hacia 2030 el «sharenting» podría costar más de 900 millones en fraudes en línea siendo responsable de dos terceras partes de las suplantaciones de identidad en la próxima década y que cometer estafas por internet «nunca fue tan fácil».

También señalan que hay padres que se dejan llevar por «una falsa sensación de seguridad» y que no se dan cuenta de que sus hijos se convierten en «blancos para el fraude» gracias la información que comparten sobre ellos y que permanece en la red Otra década de padres compartiendo demasiada información en internet producirá 7,4 millones de casos al año de robo de identidad hacia 2030.


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Evitemos los peligros del sharenting

Algunos expertos son muy radicales con este tema y creen que lo mejor es no colgar ninguna fotografía o información de nuestros hijos en redes sociales. Es una opción fácil y segura cierto es. En el caso de hacerlo es importante compartir la información de forma anónima y no mostrar en ningún momento sus caras ni nombres, ni localizaciones, ni centro escolar ni ningún otro dato personal. Otro punto importante….nunca se deben publicar en las redes sociales la imagen de otros menores sin en el consentimiento de sus padres como suele ocurrir en los cumpleaños.

Siempre hemos de respetar su opinión y nunca colgar una fotografía si nuestro hijo no quiere. Tampoco publicar fotografías en las que el menor aparezca desnudo ni siquiera cuando es un recién nacido o bebé. También si ya hemos compartido fotografías o información de nuestros hijos en nuestros perfiles sociales, es más que aconsejable revisar la privacidad de nuestras publicaciones, teniendo en cuenta que en Facebook la imagen de portada y de perfil son públicas. También es importante y no lo tenemos muy en cuenta, no colgarlas en nuestra imagen de perfil de WhatsApp.

Por último una reflexión: si vas a publicar una foto de tu hijo, piénsatelo muy bien. Ten presente los riesgos y las consecuencias y valora si le puede afectar de alguna manera a su huella digital ahora y siempre.

Prudente padre es el que conoce a su hijo

WILLIAM SHAKESPEARE

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