¿Miedo a volver a la calle? Debes combatir el síndrome de la cabaña!

¿Miedo a volver a la calle? Debes combatir el síndrome de la cabaña!

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Hay quienes, cuando se dio vía a las salidas por horarios, se lanzaron a las calles a disfrutar, por fin! un rato de paseo, pero hay otros que encontraron más reparos. Tras más de sesenta días sin salir de casa, y en esta situación tan complicada como es la crisis del coronavirus, la esperada salida no resulta tan ideal para todos.

Se habla entonces del síndrome de la cabaña, es importante especificar que no se trata de una patología como tal. Es así como se le llama al fenómeno que experimentan algunas personas tras pasar confinados tantos días, una sensación de miedo por volver a salir a la calle.

Nos referimos a un estado anímico, mental y emocional que se ha estudiado en personas que, tras pasar un tiempo en reclusión forzosa, han tenido dificultades para volver a su situación previa al confinamiento. Este estado es el que experimentan algunas personas estos días en los que se realiza la desescalada. Miedo, incluso pánico o fobia, por volver a salir a la calle, llegando a querer quedarnos en casa, siendo este un lugar en el que nos sentimos más seguros.

¿Por qué el miedo a salir a la calle?

Existen varios factores que pueden influir en que nos veamos en esta situación de síndrome de la cabaña. Uno de los principales es la saturación que tenemos estos días de noticias. Vivimos en una situación a largo plazo con el minuto a minuto, lo que genera incertidumbre, acabando en este miedo con relativa facilidad. Toda información puede ayudarnos a conocer lo que ocurre y hacernos sentir mejor, a la vez también es un arma de doble filo. Nos encontramos ante un problema cuando entramos en bucle dando vueltas a la información que nos llega, ya que ayuda a alimentar nuestra ansiedad. Debemos equilibrar la balanza para que no sea ni lo bueno ni lo malo lo que gane protagonismo, sino la objetividad para poder llevar lo mejor posible esta situación.

Aunque se tengan allegados afectados por el Covid-19, no necesariamente se es más proclive a experimentar este miedo por la vuelta a la normalidad. Este síndrome tiene más que ver con si sufrimos ansiedad, o incluso agorafobia. En este caso, tiene más relevancia nuestra entereza que el haber vivido experiencias negativas durante la cuarentena relacionadas con el virus.

Existen remedios para reforzar nuestro equilibrio que nos ayudan a volver a recuperar esa normalidad, aquí os dejamos algunas obras muy interesantes…

Vivir sin miedos de Sergio Fernández
El fin de la ansiedad de Gio Zararri
Como Controlar la Ansiedad y los Ataques de Panico de Ronna Browning
Mente, déjame vivir de Eduardo Llamazares
¡Tómate un respiro! Mindfulness de Mario Alonso Puig

Quienes han pasado por vivencias difíciles estos días, sí pueden sentir un incremento del temor por volver a salir y todos los argumentos que hemos asimilado para quedarnos en casa (el peligro está fuera y por ello debemos permanecer confinados) puede volverse en nuestra contra. Es entonces, cuando entramos de manera repentina a esta nueva manera de vivir, y concebimos nuestra casa como el lugar seguro.

Existe más afectación al vivir solos

Pasar solos la cuarentena también puede pasarnos factura a la hora de salir. A nivel psicológico, no es fácil y tampoco saludable. El encontrarnos aislados, lo hemos pasado solos, esto puede haber aumentado nuestra vulnerabilidad.

Al haber pasado tanto tiempo aislados, hemos perdido el contacto como lo conocíamos hasta ahora. Se puede pensar en salir a la calle como algo hostil al tener que mantener un protocolo de «no contacto», no podemos ser nosotros mismos (sobretodo estando acostumbrados a relaciones sociales en las que los besos y abrazos tienen mucho protagonismo), cosa que nos hace elegir quedarnos en casa como la vía de escape ante la ansiedad, o lo que es lo mismo retroalimentamos el síndrome de la cabaña.

El miedo hay que reconocerlo para anularlo

Es normal sentir miedo, y reconocer esta emoción ya es un paso. La estamos regulando, no queremos hacer algo, pero somos capaces de enfrentarnos a ello. Debemos hacer frente al miedo que sentimos, hacerlo lo hará más pequeño. Tenemos que forzarnos, y, si necesitamos tiempo, nuestra salida a la calle puede ser paulatina. El miedo nace porque nos protege, es nuestro aliado, no un enemigo.

Hay que aceptar la situación, pero no resignarnos a ella, seguir haciendo las cosas aprendidas durante este confinamiento, como la cocina, los cursos online, manualidades… Estas actividades, que hemos instaurado en nuestra vida durante estos largos días son aprendizajes adquiridos que serán clave mantener para dar sentido a esta etapa en nuestra vida una vez acabado el estado de alarma.

Mejor una vuelta progresiva a la normalidad

Todo esto nos hará sentir que controlamos la situación y seguir el protocolo marcado por las autoridades: llevar guantes, mascarillas, cumplir los horarios… todo esto nos ayudará a coger las riendas y a comenzar a vernos con nuestra gente, respetando los límites marcados, aumentando la cautela y disminuyendo la sensación de peligro.

Es recomendable volver a a normalidad a nuestro propio ritmo, escuchándonos y aceptado los pasos que se puedan dar a la velocidad que estemos listos. Cada uno tenemos nuestros tiempos, ello disminuirá la ansiedad, el estrés y la frustración que conllevaría hacerlo sin sentirse preparado o siguiendo el ritmo de los demás.

Todo esto debe ser gradual, cabe recordar que a partir de ahora vamos a vivir en «otro mundo», en el que nos enfrentamos a nuevas normas, hábitos y comportamientos. Nuestro acercamiento a esta nueva etapa debe ser poco a poco pata ir adaptándonos a una realidad que va a ser muy distinta a la que dejamos.

Recuerda, hacer frente al miedo que sentimos, lo hará más pequeño.

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